En días en los que ha sido notorio el movimiento en el hospital por asuntos en los que preferiría no ahondar, pude percibir una situación que, honestamente y no sé si en algún momento alguien más pueda sentirse identificado o si realmente se trata de un hecho un tanto aislado que no requiere mayor atención e importancia, pero estaba sentada sobre una silla, obvio, no?....pues no, no tan obvio porque hasta en el piso se puede uno sentar o si quiere, sobre un muro y así. Mientras escuchaba música y como usualmente tiende a suceder en las salas de urgencias, el trajín de pacientes, unos que llegan y otros que se van, tiende a despertar un interés, con tendencia para mi, a chismosería, en las personas y no entiendo por qué.
Si, aveces es “normal” que cuando alguien irrumpe en un lugar, las miradas, algunas inquisidoras caen sobre la persona que arriba al lugar, pero ese día, detrás mio había un tipo y pues a eso de las 2 ó 3 de la madrugada llegó alguien a la sala de urgencia. Sentí, pues, miradas y miradas que buscaban con mucho ahínco, qué había pasado y, efectivamente, el señor quien se encontraba en la silla detrás de la mia, observando, hasta más no poder, qué había pasado. Listo, puede que algunos digan, si, es normal eso, pero le coloco otro ejemplo. Por qué todas las miradas caen, desconocidas, por cierto, sobre las personas quienes lloran ante la muerte de un familiar?...acaso los que sufren necesitan ser el centro de atención?...En realidad, no. Lo que menos desean esas personas quienes están cagadas de dolor por dentro, es que sean el foco de encuentro de miradas berretas y muchos se asombran y hasta especulan y quieren condolerse de un dolor que en verdad, no sienten. Al menos, yo lo veo y considero así. Ocúpese de lo suyo, lo demás, no le tiene por qué interesar.


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